El mundo de la gastronomía está de luto en Los Palacios y Villafranca.

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Hoy nos despedimos de Rafael Pérez, de La Pachanga. A sus 56 años de edad nos deja el alma máter del conocido restaurante La Pachanga. Falleció ayer jueves, 21 de febrero, sobre las 3 de la tarde.

Todas las pérdidas son dolorosas, pero la de Rafael ha conmocionado al pueblo. Y no en vano ocurre esto, cuando el testimonio de una persona es ejemplar para los demás. Se nos ha marchado una buena persona y un gran profesional, del que podríamos decir muchas cosas, pero sobre todo hay que destacar su amor al trabajo y su personalidad. Tenaz, trabajador, amante de su profesión, de su familia, de su pueblo y amigo de sus amigos.

Vivió siempre con un objetivo: hacer de su pueblo un lugar destacado en el mundo de la restauración. Su profesionalidad y su ideal eran indiscutibles. Y este legado que nos deja es el que le da vida eterna. No volveremos a verle en carne y hueso, pero estará siempre presente entre nosotros. Decir “La Pachanga” es decir “Rafael”. Rafael no se ha marchado, porque su sello le inmortaliza y le hace presente entre quienes todavía estamos aquí.

Su testimonio de vida era un claro ejemplo de trabajo diario. Todo un símbolo para los palaciegos, para todos aquellos que se levantan cada mañana para luchar por su pueblo.

Rafael estará en el cielo, porque su esfuerzo de vida le ha llevado allí y, desde ese destino, será una luz que marque el sendero de muchos, que a ejemplo de este estupendo trabajador, podrán llegar a ver realizado ese sueño con el que vivía nuestro queridísimo Rafael.

En la retina de todos los vecinos y clientes de Rafael quedará su figura en la entrada del restaurante, dando siempre la bienvenida con esa educación que le distinguía, acompañando y acomodando a cada uno a su mesa, ofreciéndoles lo mejor de su casa, en las mejores condiciones que las buenas formas podían acompañar a su oficio.

Todos vamos a lamentar su pérdida, pero al mismo tiempo lo vamos a mantener vivo en la memoria. Rafael no ha muerto, sigue vivo y permanece entre nosotros, porque su legado era también Rafael y, eso, permanece y seguirá presente entre nosotros.

Rafael, desde aquí queremos agradecerte todo lo que has hecho por tu pueblo y te tendremos siempre presente. Si tus ideas permanecen, tu espíritu también. Nos veremos algún día amigo. Ve organizando la cocina de ahí arriba, que aquí quedamos los que te seguiremos en el ejemplo de vida que nos has dejado.

El funeral se celebrará en la capilla del Buen Pastor, hoy viernes, día 22 de febrero, a las 5 de la tarde. D.E.P.

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