CÓMO SALIR DE LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

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El coronavirus nos ha introducido en un mundo diferente. Estamos ante una crisis que no va a dejar títere con cabeza. El hecho de ser global nos sitúa a todos en la misma línea de salida. Todos partiremos de cero a la hora de la recuperación, ya que los efectos de la pandemia se han dejado sentir en todos los países del mundo.

Se plantea, por tanto, la necesidad de una recuperación urgente. Proceso en el que se debe eliminar el factor riesgo, que es tanto más elevado cuanto más pesan en las decisiones el efecto político y partidista. Cuando la carga política y partidista es la que más pesa, se sitúa al país en zona de riesgo. En nuestro caso, puedes estar mandando a la gente a un matadero porque pesa  más el efecto político de concentraciones con diferentes propósitos que la protección de la salud. Esto no está reñido con la noble defensa de los ideales, pero sin perjuicio a la vida. No se puede morir por principios e ideales. Eso es un desprecio a la vida. Un suicidio. Y es lo que pasa cuando las ideas se enfrentan con el sacrificio del hombre (¿qué sacrifico antes?).

Antes de empezar la recuperación, es necesario contar con una buena actitud. Ser positivos y colaboradores, tratando de ver el lado bueno de las cosas y estar siempre dispuestos para lo que haga falta.

Hay que estar atentos a los signos que anuncian catástrofes, para poder evitarlas o, en su caso, estar preparados para combatirlas.

Dice el Papa Francisco que “la mentira, el ocultamiento, la manipulación, el abuso a los frágiles no pueden tener cabida en nuestra comunidad”. Hay que eliminar todos estos virus sociales que perjudican la construcción de un mejor futuro.

Un papel esencial ocupará el servicio sanitario, elemento que, ante las nuevas circunstancias, debe impregnar de manera urgente y obligatoria todos los sectores de la sociedad, tanto a nivel individual como colectivo. Hay que definir bien los protocolos,  difundirlos y exigirlos, evitando riesgos, sobre todo por desconocimiento. La formación y señalización en lugares públicos, en centros de trabajo o en el propio hogar, debe ser algo bien protocolizado y urgentemente difundido hasta el último rincón del planeta.

Puestas las bases en las que se deben enmarcar las medidas de la recuperación y haciendo un símil con el lenguaje de la digitalización, hablaremos de tres “palabras claves”: DEFINICIÓN-ADAPTACIÓN-RESPETO. Palabras que propongo como método de trabajo para la recuperación.

Empezando por la primera, es preciso definir el escenario en el que nos encontramos. Aunque pueda ser complejo, sin una buena definición de la realidad difícilmente vamos a poder planificar nuestro futuro.

El segundo nivel de trabajo sería reinventarnos, generando propuestas de adaptación para que todos los sectores puedan seguir funcionando en el nuevo escenario.

El respeto debe impregnar la sociedad en general y los sectores de producción deben tenerlo muy presente en el diseño de los procesos productivos, respetando el medio ambiente, porque hemos ensuciado nuestro planeta y nos toca limpiarlo.

Este método de trabajo exige que la organización y gestión contemplen la definición de nuevos roles, que deben tener responsables bien preparados y capacitados, definiendo con claridad sus competencias, porque la improvisación te puede costar la vida.

Es urgente activar la economía cuanto antes. Es tiempo de más trabajo que nunca. No es tiempo de una España pensionada. La ayuda al más necesitado es algo que se da por descontado y está en el ADN de cualquier ser humano, sin necesidad de hacer populismo de algo obvio. Pero hay que desterrar la idea de la España subvencionada y parada.

La economía debe definir bien cuáles son los sectores que merecen mayor inversión, para empezar a desarrollarlos cuanto antes. Es buen momento para arreglar viejas reivindicaciones que pueden mejorar muchos sectores de producción.

Un gran pacto de gobierno es necesario, pero no se puede acudir a él si previamente no se tiene la disposición de abandonar la prioridad de las ideologías.

Cuando haya unidad desde arriba, el pueblo estará también más unido. Me viene a la cabeza aquel verso del cantar del Mío Cid: “Qué buen vasallo sería si tuviera un buen señor a quien servir”.

Los primeros que deben dar ejemplo de respeto serán los responsables de elaborar ese manual de buen ciudadano y ese nuevo diseño de sociedad.

Hay que recordar las palabras de Santiago cuando dice:“Explícame tu fe sin obras que yo, son mis obras, te mostraré mi fe”.

Estamos ante un nuevo orden, con nuevas necesidades. No es el fin del mundo y tenemos que reinventarnos. De lo contrario, nos matará el virus, no por contagio, sino por las consecuencias. No podemos morir estando sanos. Esta es la movilización que tenemos que hacer viral.

 

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