Justo homenaje al esfuerzo y trayectoria profesional de Enrique El Extremeño

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Afincado actualmente en Utrera, pero nacido en Zafra (de ahí lo de El Extremeño), Juan Antonio Santiago, apodado en el mundo profesional del flamenco como Enrique El Extremeño pudo disfrutar de un merecido homenaje a una larga carrera profesional en la Peña Flamenca “El Pozo de las Penas”.
El pasado sábado pudimos disfrutar de la presencia de Enrique El Extremeño, así como de un recital que fue proyectado en la propia peña. Se trataba de un recital que Enrique dio en el año 2011 en esta misma peña, de donde se seleccionaron temas cantados por soleá, toná, bulerías y tarantos.
La presentación corrió a cargo de nuestro joven cantaor local “Juanelo”, que quiso destacar la figura de “Enrique El Extremeño”, partiendo de su pseudónimo, porque resulta que nuestro protagonista del día no se llama Enrique, a diferencia de lo que algunos podrían pensar, sino Juan Antonio Santiago Salazar, nacido en Zafra en 1954. Al poco de nacer su familia se traslada a Huelva, al Chorrito Bajo, donde se le empieza a conocer por Enrique El Extremeño.
En su carrera profesional le ha cantado a todos los grandes artistas del baile como Mario Maya, Cristina Hoyos, Manuela Carrasco, El Mistela, Antonio El Pipa y muchos más. Es uno de los grandes maestros para el acompañamiento y actualmente está afincado en Utrera, después de un largo periplo que le lleva a vivir en Madrid y Barcelona como principales destinos en su trayectoria artística inicial, que posteriormente amplía a diferentes puntos de la geografía internacional.
Sus creaciones discográficas son igualmente extensas. Destacan discos como “Yo soy un pirata”, “Tierra de Barros”, “¡Ay, qué!”, “Saroche con alma”, etc.
Lo de “El Extremeño” está bastante claro, por la tierra que le vio nacer y toda su ascendencia que es igualmente extremeña. Tierra que él siente y lleva a gala. Pero lo de Enrique es un tema un poco más entrañable, pues la madre lo quiso llamar así en memoria de aquel tío suyo que falleció al tiempo que él estaba en el vientre de su madre y que iba a ser el padrino del cantaor. Desgraciadamente falleció quince días antes del nacimiento del cantaor.
Y como detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, hay que mencionar a La Tía Felisa “La Polvorilla”, otra gran artista de reconocido prestigio en el mundo flamenco del cante, que empezó muy joven en los tablaos de Cádiz. Una persona que le ha dado a Enrique, además de su magnífica descendencia, ese apoyo, tranquilidad y estabilidad tan necesarios cuando se acometen grandes empresas en el mundo del arte. Son muchos los viajes, muchas las ausencias y muchos momentos duros los que hay que pasar y para los que se necesita una buena compañía. Nadie pudo ser mejor para el artista homenajeado en nuestra peña flamenca de Los Palacios y Villafranca.
Nos sentamos a hablar con Enrique en uno de los descansos del acto de homenaje y el enfoque cambió a mejor todavía. Se había dicho poco de este hombre. Hacer un recorrido de su vida es para escribir un libro. Es increíble a la cantidad de artistas que ha conocido, como al propio padre de Paco de Lucía y tantos otros con los que ha compartido escenario, autobús, espectáculos. Un sinfín de anécdotas que recuerda con gran entusiasmo. Es pura vitalidad y energía. Aquí queda todavía cantaor para rato. Recordó una anécdota con Itoly en Cabeza de Buey, donde llegaron con tanta hambre que todavía recuerdan lo comieron en aquella ocasión.
La Junta directiva de la Tertulia El Pozo de las Peñas hizo entrega de una placa en reconocimiento por su trayectoria profesional como artista flamenco, que emocionado prometió colocar en un lugar destacado de su casa, porque le debía mucho a esta peña con la que mantiene muy buenas relaciones y donde tiene muy buenas amistades.

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