La Escolanía de Los Palacios clausuró el Triduo de la Hermandad del Rocío

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La Hermandad del Rocío concluyó su triduo con la función principal que fue oficiada por el párroco del Sagrado Corazón de Jesús y director espiritual de dicha hermandad, don Luis Merello. En esta ocasión la celebración pudo contar con la asistencia de la Escolanía y varios solistas para los cantos de la misa. Fue un verdadero privilegio disponer de tal selección de cantores y cantantes, que hicieron vibrar a los asistentes en el momento en que se entonó el himno del centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío. Fue una interpretación estelar que de buen seguro gustó a todos, pero sobre todo a la Virgen.

Por delante queda una etapa de preparación que servirá para que los hermanos dediquen oraciones y devociones a la Virgen del Rocío, de quien este año se cumple el centenario de su Coronación Canónica. Una romería que se estima reunirá más peregrinos que nunca, por lo especial de la ocasión.

Como bien explicó el Rvdo. D. Juan José Romero en una de sus homilías de los días dedicados al Triduo, el camino al Rocío lo tiene todo, todo lo que representa la vida del cristiano. La Virgen reunió a los apóstoles el día de Pentecostés para invocar al Espíritu Santo. Y eso mismo es lo que sigue haciendo en la actualidad la Virgen del Rocío cuando reúne a sus romeros en la ermita del Rocío. Explicaba don Juan José que en el camino se ofrecen todas las oportunidades para practicar las obras de misericordia, enseñando al hermano que no sabe porque viene por primera vez, soportando con paciencia y con cariño los defectos del prójimo, igual que tendrán que soportarnos a nosotros, compartiendo el alimento, dando agua al peregrino, recibiendo al huésped, dando alojamiento al peregrino, practicando el hermanamiento para vivir la fraternidad. Decía también que hay tantos caminos como hermandades y aunque para cada hermandad siempre es el mismo camino,  siempre es nuevo, porque Cristo y su Santísima Madre lo hacen nuevo. Incidió en esa novedad del camino, si se cumple el deseo grande de ver a la Virgen.

En un nivel más espiritual, decía que cada Pentecostés se experimenta en el Rocío la vida de la gracia, del Espíritu Santo, que hace a los romeros capaces de compartir no sólo el pan y el alimento, sino compartir la fe. Si se viven bien, son unos días de retiro. Los romeros se  ponen en peregrinación para ir a otro lugar, como hizo el pueblo de Israel para ir al encuentro del Señor. Llegar al Rocío es como llegar a la casa de uno. La peregrinación es una alegoría del otro camino que es la vida. Emprendemos el camino cuando nacemos, lo recorremos mientras caminamos.

Recordó lo que dice el Salmo 26 I: “Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor”. Y dijo a todos que la meta del camino de la vida es el cielo. Hemos nacido para contemplar el rostro de la Virgen y de nuestro Padre en el cielo.

Bonito y triste el camino cuando se viene de vuelta. Bonito si se ha vivido con fe (con mansedumbre, alegría, paz, compartiendo, con modestia) y se habrán recibido los dones del Espíritu Santo. Triste porque se vuelve al valle de lágrimas, a la vida ordinaria donde nadie está libre de la enfermedad, de contrariedades… Entonces se repite “ruega por nosotros ahora y en la hora de mi muerte”.

Nunca se vuelve como se va al Rocío. Cada uno se ha encontrado con la Virgen, con su mirada. Una mirada que todos dirigen a la Virgen, como Madre única, que une a todos y a todos convierte en hermanos. Ese encuentro es la unidad de la Iglesia, que recibe a la Virgen como única Madre.

El Hermano Mayor, Federico Maestre, dirigió unas palabras de despedida a todos los asistentes y agradeció el apoyo que recibía la Hermandad por parte del consejo parroquial, de los hermanos mayores de las hermandades que han acompañado en el Triduo, a la representación de la corporación municipal, a los cantores de la Escolanía y solistas, al párroco y al Rvdo Juan José Romero que ha oficiado el Triduo. Hizo especial mención a la interpretación del himno del centenario, que había emocionado a todos los asistentes. Y, en general agradeció a todos los asistentes por el recogimiento y la solemnidad con la que se había celebrado el acto. A partir de ahora queda el gozo y el compromiso de todos los hermanos para que sigan preparando la llegada de Pentecostés, fecha en que estarían, Dios mediante, en presencia de la Virgen del Rocío celebrando un año más la romería del Rocío.

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