No al aborto libre

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Hoy en Argentina es un día de celebración para la mayoría de la población. 38 de los 72 legisladores de la Cámara Alta del Gobierno de Argentina han rechazado la legalización del aborto libre. Por tanto, no será legalizado el aborto en las condiciones que se pretendían.

Las cuatro posibilidades de interrumpir el embarazo contempladas en el Código Penal argentino, siempre y cuando lo practique un médico, son el peligro para la vida de la mujer, el riesgo evidente para su salud (en ambos casos si no existe tratamiento), la violación y el atentado contra el pudor de mujeres enfermas mentales. El proyecto trataba de despenalizar cualquier aborto en todos los supuestos dentro de las 14 primeras semanas de gestación.

Antes de hacer ninguna valoración al respecto y dejando al margen los aspectos ideológicos y morales, conviene tener presente algunos datos biológicos indiscutibles que bien pueden explicar la postura adoptada por el Senado argentino.

Cada ser humano es único e irrepetible y toda vida humana comienza con la fecundación de los gametos, el materno y el paterno, originando así un cigoto con la dotación genética propia de cada individuo. Guardamos memoria física de nuestro primer día de vida como cigotos y desde ese preciso instante ya existe comunicación con la madre, mediante señales a las que el cuerpo de la madre responde aportando las condiciones para el desarrollo del futuro bebé. El día 16 comienza el desarrollo de las células nerviosas, los vasos, la sangre y comienza a esbozarse el corazón. La circulación de la sangre comienza el día 20 y los primeros latidos del pequeño corazón comienzan ya desde el día 21-22. En la semana 12 de embarazo, los miembros del feto están totalmente formados y se han alargado, se forman sus cuerdas vocales y las uñas de los dedos de los pies y de las manos empiezan a definirse. También aparece el primer vestigio de pelo en todo su cuerpo y la mayoría de las estructuras internas ya están formadas. En esta etapa, el bebé ya es incluso capaz de bostezar, hipar y tragar… En definitiva, desde un punto de vista científico y al margen del concepto técnico que se emplee es indudable que se ha concebido una nueva vida que merece protección.

¿Cuál es al panorama legislativo existente en España sobre la materia? A este respecto conviene comenzar con la cita del art.15 de la Constitución Española, en el que se afirma     que “todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes (…)”. El Tribunal Constitucional español, por su parte, en la importante Sentencia número 53/1985, de 11 de abril (dictada como consecuencia del recurso de inconstitucionalidad interpuesto frente a la Ley Orgánica 9/1985, de 5 de julio, que despenalizaba el aborto en tres supuestos: supuesto terapéutico -riesgo grave para la salud física o psíquica de la madre-, supuesto criminológico -violación-, y supuesto eugenésico -malformación física o psíquica del feto-), hizo las siguientes afirmaciones fundamentales:

  1. a) Que el derecho a la vida es el derecho más esencial de cuantos proclama la Constitución.
  2. b) Que la vida humana independiente comienza ya en la etapa de la gestación: el concebido y no nacido (también conocido con el término latino “nasciturus”) es un ser humano vivo y distinto.
  3. c) Que, aun así, el, por su condición de ser humano vivo y distinto, es un bien jurídico que merece protección, de modo que “la vida del nasciturus (…) es un bien jurídico constitucionalmente protegido por el art. 15 de nuestra norma fundamental”.

Se impusieron por parte del Tribunal Constitucional en la citada Sentencia de forma conclusiva dos obligaciones al Estado: “la de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma y que, dado el carácter fundamental de la vida, incluya también, como última garantía, las normas penales”.

A pesar de lo anterior, en el año 2010 el aborto libre se despenaliza mediante la polémica Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo en la legislatura de Zapatero. Desde julio de 2010, según los arts. 14 y 15 de le citada Ley es posible interrumpir de forma libre el embarazo hasta la semana 14 de gestación, y hasta la semana 22 cuando se den determinadas causas médicas (que exista riesgo para la vida o la salud de la embarazada, riesgo de graves anomalías en el feto o se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida). Dicha Ley fue objeto de un recurso de inconstitucionalidad presentado en junio de 2010 por 71 Diputados del Partido Popular que a estas alturas aún no ha sido resuelto por el Tribunal Constitucional. En este transcurso el mismo Partido Popular, durante la primera legislatura de Rajoy, planteó la supresión del aborto libre mediante el Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada, cumpliendo así con uno de los compromisos incluidos en su programa electoral. El Anteproyecto nunca llegó a ver la luz por fracturas internas existentes en el propio Partido Popular, provocando la dimisión del Ministro Gallardón, que fue quien encabezó su propuesta.

Esta es la realidad legal existente en España que no viene mal recordar ante la histórica jornada vivida en Argentina. Y antes de concluir este artículo, merece la pena que nos hagamos eco del conocido debate mantenido en la televisión francesa entre los célebres científicos Jacques Monod y a Jérôme Lejeune. Lejeune preguntó a Manod:

  • “De un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos, el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Vd. ¿qué haría?
  • “Yo interrumpiría ese embarazo”, respondió con toda seguridad Monod.

A lo que su contrincante le contestó:

  • “Tengamos un minuto de silencio, pues hubiera matado a Beethoven”.

Sirvan estas líneas a modo de reflexión y que cada cual sea libre de adoptar la postura que le dicte su conciencia; pero que no se niegue lo evidente: hay vida desde la concepción, al margen de debates ideológicos, terminológicos y jurídicos.

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