Romería de Los Palacios, una fiesta familiar

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La romería de Los Palacios que se celebró el pasado domingo 19 de mayo no es una romería cualquiera. Para empezar, hay que recordar que es una fiesta con categoría de interés turístico, según acreditación otorgada en 2007 por la Junta de Andalucía. Y no es fruto de la casualidad que lo sea, pues si más hubieran esperado en darle la acreditación con más rapidez se le hubieran tenido que conceder. Pues la fiesta de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza ha progresado mucho en los últimos años.

Este año han acompañado como invitados a la romería representantes de la Hermandad de Torre Laguna (Madrid), que se convertirán en próximos embajadores de nuestra romería desde sus propias hermandades y localidades, fruto de los encuentros que la hermandad realiza todos los años con otras de España que comparten el mismo patrón.

Son tantos los aspectos que podríamos destacar en esta romería que nos vamos a fijar en esta ocasión en el marcado carácter familiar que tiene la fiesta. No es una afirmación gratuita, sino que hay hechos que lo acreditan. No hace falta más que ver cualquier fotografía para comprobar la participación, en la que a simple vista ya se distingue la afluencia de público de todas las edades. Pero, además, detrás de lo que se ve el día de la gira, hay otra romería que empieza en la propia hermandad de San Isidro, donde se cuece gran parte de lo que se ve y de lo que no se ve. Sin quitar el mérito a las autoridades al frente del Ayuntamiento, sin cuya gestión y apoyo no sería posible que San Isidro saliera; al igual que el templo que acoge al santo durante todo el año, Santa María La Blanca.

Esta Hermandad se preocupa de organizar cultos y actos que preparan el ambiente de esta fiesta familiar, haciendo una sola familia de todas las que participan en nuestro pueblo de Los Palacios y Villafranca.

Con una Hermana Mayor, Dolores Murube, al frente, que vive para y por la romería durante todo el año. Ella es la máxima responsable ahora, pero durante años lo fue su marido, a quien ha tenido el deber solidario de sustituir desde hace dos años. Y se ve que, no por tratarse de la misma familia, las cosas iban a seguir igual. Todo lo contrario, sigue habiendo deseos de cambios y ganas de seguir mejorando, aportando nuevas y frescas ideas, como si de un ansioso rival se hubiera tratado. Pero todo con el máximo respecto a las tradiciones y sobre todo a la participación familiar. También sus hijos participan con cargos de responsabilidad desde dentro y fuera de la Junta directiva. Como decimos, una Hermandad de marcado carácter familiar.

En cuanto a las tradiciones, ha sido éste el tercer año que se vienen promocionando las típicas galeras, adornadas todas de flores de papel y tiradas por bueyes, con las que se recupera una de las tradiciones más antiguas y entrañables de la fiesta romera. Una de las actividades que ha potenciado esa unión familiar y entre familias. Pues para llegar a confeccionarlas hacen falta muchos domingos de trabajo y convivencia familiar, que se emplean para trabajar y convivir, compartiendo el pan, el juego y las confidencias. Esas galeras que este año han incrementado su número hasta llegar a 20, frente a las 15 del año pasado. Y de buen seguro que continuará en aumento, pues la experiencia relatada por cualquiera de sus participantes es capaz de animar hasta al que suscribe, aunque no sea una de mis aficiones preferidas.

Para que la vocación romera comience desde pequeñitos la Hermandad organiza la romería infantil, donde no se pierde un detalle. Una fiesta romera que se ofrece a los colegios para los alumnos de 5 y 6 añitos, a los que se invita en todos y cada uno de los colegios del pueblo. Ese día señalado acuden vestiditos de romeros y romeras para celebrar su romería, al más puro estilo infantil, pero sin perder el sentido religioso de la fiesta y cuidando el detalle que marca la tradición. Estos niños viven su romería de manera que les resultará inolvidable. Después de esto, ¿qué niño no le pedirá a sus padres que lo lleven a la romería? Reciben su bendición por parte del párroco de Santa María La Blanca, quien les explica la vida de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, les imparte su bendición y los despide en su ceremoniosa procesión en la que llevan a sus patronos sobre unos pasitos que ellos mismos acarrean sobre sus hombros, para que no pierdan el sentido de la fiesta. Posteriormente, comparten el desayuno y realizan actividades con las que se les sigue instruyendo para que sean el futuro de nuestra romería. Es el buen hacer de una Hermandad que se preocupa por los más peques del pueblo.

La Hermandad cubre tanto los gastos de esos desayunos infantiles, como cubre los gastos de esa carreta que junto a san Isidro ofrece comida y bebida para quien lo necesite en el camino. Gastos que se sostienen con una mínima cuota de tan solo diez euros al año que se pide a los hermanos. Una cuota que la Hermandad no tiene intención de incrementar, porque no quiere que se pierda ni un solo miembro de la familia. Es así, como una vez más, esta Hermandad vela por la familia y no quiere que cualquier posible subida pudiera poner en riesgo el sostenimiento de algunos de los miembros de la unidad familiar.

Con esta fuerza de la familia, junto al amplio dispositivo de seguridad y sanitaria que se despliega durante la celebración de la fiesta y la buena organización, además de la gracia de Dios y la intercesión de san Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza,  han conseguido un año más que se pueda contar, sin lamentar ningún incidente de gravedad.

Hubo muchos momentos inolvidables durante la romería, pero destacamos el de la parada en Adriano, porque en ella se pusieron las medallas a los nuevos hermanos, se hizo el rezo del Ángelus y se anunció el nuevo pregonero del próximo año, que ha recaído en la persona de Loli Fernández Moreno, por su vinculación y cercanía tanto de ella como de su familia a la Hermandad de San Isidro Labrador.  Fue un momento muy emotivo, porque se da la circunstancia añadida que ella es de Adriano.

Hemos vivido una de las mejores romerías de los últimos años y para muchos comienza ahora la cuenta atrás. Queda un año para pensar en los planes de la próxima romería, que sin duda nos sorprenderá de nuevo y nos hará disfrutar de la gran fiesta en honor de San Isidro Labrador.

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