Semana de la mujer en Los Palacios y Villafranca

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Hay signos de los tiempos que marcan tendencias culturales, usos y costumbres, cambios de mentalidad que vienen ocasionadas a veces por los lamentables hechos que nos traslada la información de actualidad. Lo que nunca imaginamos es que la matanza de mujeres pudiera ser uno de esos elementos que está cambiando tanto nuestra sociedad. Especialmente grave cuando se produce dentro de la propia familia. ¿Quién lo diría en pleno siglo XXI?

Nos preguntamos, ¿qué está fallando en nuestra sociedad? La violencia contra la mujer, incluso dentro de la propia familia es la punta del iceberg. Hace pocos días escuchábamos la noticia de unos padres asesinando a sus propios hijos. No hace tanto que otro padre en Córdoba hizo lo mismo con los suyos. Una manada de delincuentes viola a una chica en Pamplona… No parece que haya mucho respeto por la vida humana, ni por la familia. Y en el caso concreto de la mujer, que es el tema que nos ha ocupado la semana a ella dedicada, es una pena y un gran retroceso en la historia de la civilización que se estén produciendo tantos actos de este tipo de violencia.

Quien es capaz de matar a los miembros de su propia familia, ¿qué cosa no es capaz de hacer?

Indudablemente, este tipo de comportamientos que perjudican de forma predominante a la mujer provocan reacciones dentro de la sociedad en favor de mayores derechos y una mayor protección, con endurecimiento de las normas penales contra ese tipo de aberraciones que se cobran incluso la vida de muchas de ellas, así como una lucha por alcanzar cuanto antes la igualdad de derechos del hombre y de la mujer. Esto afecta lógicamente a muchos aspectos de nuestra sociedad, como la legislación laboral, que evidencia claros desequilibrios que será necesario paliar. Pero afecta, sobre todo, a la educación de las futuras generaciones.

Es un asunto que requiere un consenso al margen de las ideologías, dentro de un marco amplio donde quepan todas las mujeres del mundo, que no quede delimitado por un determinado perfil de mujer que excluye y condena cualquier forma diferente de sentir y de pensar. No se trata de propuestas de perfiles, sino de derechos reales que hay que defender por justicia.

Estamos ante una lacra que es necesario erradicar de nuestra sociedad con medidas que frenen esta oleada de violencia.

Hay que estar por la labor de la defensa de la vida en toda su extensión, sea cual sea el argumento que sustente la actividad que tratemos de ejercer.

La semana dedicada a la mujer, a través de todos los actos y actividades que se han organizado, ha contado en nuestro pueblo con una alta participación y representación, así como con un amplio calendario.

Comenzó el 25 de febrero con el acto que tuvo lugar en la Casa de la Cultura con motivo de la inauguración de las Jornadas Conmemorativas del 8 de marzo y la VIII Jornada Del Emprendimiento de las Mujeres.

Al día siguiente, se celebró la jornada de “Agricultura en femenino”, que reunió a muchas personas interesadas en el recorrido histórico y actual de las mujeres en la agricultura.

Muchas otras jornadas y actividades se estuvieron desarrollando durante los días previos a la gran jornada del día 8 de marzo de culminó con la lectura de un manifiesto a cargo de la Delegada de Asuntos Sociales, Sanidad y Consumo de nuestro Ayuntamiento, doña Carmen María Molina Moreno.

Hubo otras actividades después del día 8, tanto en el teatro municipal como en las calles de nuestro pueblo con la Gran Carrera Rosa de la Mujer, que celebró su III edición y congregó a una gran cantidad de público.

Ojalá que no nos levantásemos nunca más volviendo a escuchar esa terrible noticia de haberse cometido un nuevo crimen o cualquier tipo de violencia o agresión contra una mujer. Y esperemos que todos estos actos tengan un efecto positivo e inmediato en favor de la mujer y se traduzcan en un justo desarrollo de las leyes actuales para alcanzar la completa igualdad, sin complejos.

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